(escrito por: Concepción de Mendizábal)
Rosa nació el 15 de mayo de 1990, era una bebe muy afortunada, o al menos eso parecía. Su padre, empresario, ganaba muy bien y nunca le falto nada a la niña.
Sin embargo Rosa no era una niña particularmente feliz. Su madre, Flor, la dejaba con la niñera para salir de compras, "Tener un hijo es una pesadez" les comentaba a sus amigas mientras se tomaban un café carísimo importado de algún lugar lejano.
Su padre no tenía tiempo para la chiquilla, a pesar de su amor incondicional hacia ella. El señor Rubén Valdés era un hombre que había sufrido para conseguir lo que tenía y no quería permitir que su hija tuviera una vida tan difícil. Su esposa y el tenían una relación complicada, pero se querían y no se hubieran separado por nada del mundo.
Rosa creció rodeada de sirvientes, se volvió una chica solitaria y desarrollo una gran curiosidad por la literatura clásica, que supo esconder muy bien de sus compañeros de clase, adinerados y altaneros.
Fue así como desde los 12 años la chica aprendió que era más importante buscar el vestido adecuado para la ocasión que las ideas que podía revelarle Sócrates. Sin embargo, siguió leyendo, en la noche, después de las reuniones sociales a las que tenía que ir con sus padres.
Entró a la carrera de Relaciones internacionales a los 18 años en una escuela particular, con nivel bajo y colegiaturas altas.
Rosa exigía todo de sus padres, pero la crisis también afecto a los ricos, y cuando, a los 20 años le pidió a su padre un coche nuevo (el suyo, le parecía que ya estaba muy usado, lo tenía desde hacía ya 3 años), él no pudo cumplir el capricho de su bebe por primera vez en la vida.
En su enojo, Rosa salió de la casa, en su "viejo" auto y chocó con un árbol. Ella nunca explicó si fue un accidente, o algo intencional, no contestó a las preguntas de su padre. Rosa, la chica inexpresiva sólo se quedo callada adentro del auto hasta que llegó una ambulancia y los paramédicos la sacaron del auto, sin que la chica hablara.
A parte de un rasguño pequeño y muy superficial en el cachete, Rosa no sofrío ningún daño, sólo lloro unas cuantas horas, mientras intentaban descubrir dónde vivía o el número de alguno de sus padres (que finalmente encontraron en el celular de rosa cuando lograron sacar su bolsa del coche).
Rosa nació el 15 de mayo de 1990, era una bebe muy afortunada, o al menos eso parecía. Su padre, empresario, ganaba muy bien y nunca le falto nada a la niña.
Sin embargo Rosa no era una niña particularmente feliz. Su madre, Flor, la dejaba con la niñera para salir de compras, "Tener un hijo es una pesadez" les comentaba a sus amigas mientras se tomaban un café carísimo importado de algún lugar lejano.
Su padre no tenía tiempo para la chiquilla, a pesar de su amor incondicional hacia ella. El señor Rubén Valdés era un hombre que había sufrido para conseguir lo que tenía y no quería permitir que su hija tuviera una vida tan difícil. Su esposa y el tenían una relación complicada, pero se querían y no se hubieran separado por nada del mundo.
Rosa creció rodeada de sirvientes, se volvió una chica solitaria y desarrollo una gran curiosidad por la literatura clásica, que supo esconder muy bien de sus compañeros de clase, adinerados y altaneros.
Fue así como desde los 12 años la chica aprendió que era más importante buscar el vestido adecuado para la ocasión que las ideas que podía revelarle Sócrates. Sin embargo, siguió leyendo, en la noche, después de las reuniones sociales a las que tenía que ir con sus padres.
Entró a la carrera de Relaciones internacionales a los 18 años en una escuela particular, con nivel bajo y colegiaturas altas.
Rosa exigía todo de sus padres, pero la crisis también afecto a los ricos, y cuando, a los 20 años le pidió a su padre un coche nuevo (el suyo, le parecía que ya estaba muy usado, lo tenía desde hacía ya 3 años), él no pudo cumplir el capricho de su bebe por primera vez en la vida.
En su enojo, Rosa salió de la casa, en su "viejo" auto y chocó con un árbol. Ella nunca explicó si fue un accidente, o algo intencional, no contestó a las preguntas de su padre. Rosa, la chica inexpresiva sólo se quedo callada adentro del auto hasta que llegó una ambulancia y los paramédicos la sacaron del auto, sin que la chica hablara.
A parte de un rasguño pequeño y muy superficial en el cachete, Rosa no sofrío ningún daño, sólo lloro unas cuantas horas, mientras intentaban descubrir dónde vivía o el número de alguno de sus padres (que finalmente encontraron en el celular de rosa cuando lograron sacar su bolsa del coche).
Su madre desconcertada inscribe a su hija en un grupo de autosuperacion.(...)

Daria Moreno,18 años, lneant@hotmail.com
ResponderEliminarPatricia Gutiérrez
ResponderEliminar16
cadillacs57_patiita@hotmail.com
Dalia Aurora López Ortega
ResponderEliminar16 años
fazita219@yahoo.com
Jimena Castillo
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jime_castillo23@hotmail.com